Thursday, September 5, 2013

Posted by Unknown |
De vez en cuando, cada vez más de vez en cuando, uno sube a la cámara a echar un vistazo a los trastos que hay allí; acumulando polvo con el lento trascurrir de los días de las casa vacías.
Muchos ya no tenemos cámara, los trastos están en las cuadras, ya sin ganado ni bestias, o incluso los más modernos tienen cocheras; pero el efecto es el mismo: polvo, roña, óxido y abandono u olvido.
Aunque de vez en cuando, cada vez más de vez en cuando…
Pero últimamente ha surgido una ocasión para recodar que todos esos trastos, ahora roñosos y llenos de polvo, no lo fueron en sus tiempos; aquellos cachivaches, arristráncanos, armestrinches y otras sutiles denominaciones, tenían un uso muy concreto e incluso fundamental en las vidas de nuestros abuelos; con ellos cosían albardas o serones, uncían a los animales de tiro, segaban mies, aventaban el grano y la paja, o conservaban el agua fresca (o las más de las veces caliente).
Todas estas cosas tienen nombre y apellido, aunque muchos no los sepamos, y por una vez al año lo podemos remediar, todavía queda gente de la antigua escuela, unos orgullosos de aquellos tiempos y otros que piensan que estamos tontos cuando nos alborozamos al ver aquellos útiles de antaño.




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