Saturday, April 6, 2013

Posted by Unknown |
Como a todas las abuelas, y nuestras madres también, no nos engañemos, a la mía le hacía mucha ilusión que encontrara “…una mujer guapa, rica y con buenas condiciones!”; y aunque en mi caso particular ya se veía hace tiempo que que no iba a ser culo de buen asiento, mi abuela no cejaba en animarme a que buscara una buena novia, y ella tenía buenas candidatas para mí, algunas con buenos olivares y huertas (¡no te vayas a creer!).
El caso es que la mujer murió sin verme recadeao como Dios manda, esa pena que se llevó a la tumba, pero es que yo nooo… quería casarme!, que le vamos a hacer!!!
A pesar de lo mal hablao y lo mal mandao que era, pues me quería, y durante mucho tiempo, cumpliendo con una vieja tradición me hizo mi ajuar de boda, dos magníficas colchas de ganchillo, de buena estambre, para dos camas de soltero, o eso creía yo, por que la pongo en mi cama de 1,35 y la cubre sin ningún problema!!!.  ¿Cuantas horas se habrá tirado la mujer sentá al brasero, o al sol o al fresco del patio hasta que finalizó la tarea?, ¡solo Dios lo sabe! pero muchas muchas seguro; con unas gafas de pasta negra que compró sin graduarse la vista ni nada por que “…pa qué , si con esas veía muy clarito…!!!”
Y aquí dejó su obra para mí, ingrata juventud, que no apreciamos estos trabajos y acaban en un altillo del armario, en una bolsa debajo de mantas y edredones nórdicos o albaceteños, a saber donde se fabrican…; para que el tiempo las amarilleen lentamente…
Pero en algo puedo reparar mi falta, puedo abrir la bolsa, sacar las colchas a la luz, hacerles unas fotos, publicarlas en un blog, poner el enlace en Feisbuc y presumir de colchas y abuela, que la tía R. era una mujer bien templá y muy trabajadora…, ya  contaré en otra ocasión como estaban sus bidones de aceite y tinajas de relimpias ¡redios!.


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