Wednesday, June 1, 2011

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http://www.extremaduraaldia.com/temas/otra-vez-guadalupe-y-los-31-pueblos-1/125990.html

Os dejo un articulo que he encontrado en Extremadura al dia, en el que se pide que Villarta y otros pueblos del entorno dejen de pertenecer al arzobispado de Toledo y se encuadren en Extremadura. Realmente no sé si es una solicitud formal, tiene pinta de ser una opinión no vinculante, pero hecharle un ojo a ver que os parece.

Otra vez Guadalupe y los 31 pueblos (1)
Antonio Guerra Caballero
Este es mi artículo número 9 sobre Guadalupe. Y veo que otros también se prodigan en el mismo empeño; pero de nada ha valido hasta ahora, porque en todos los razonamientos lo único que los feligreses hemos merecido, en lugar de buena voluntad y sensatez, han sido frases arrogantes como: "si tenéis Guadalupe es porque Toledo quiere", "a nadie se le pide el carnet para ir a Guadalupe", "la Iglesia discrepa de la senda escogida", "la solución ha de ser eclesiástica", "el tiempo de la Iglesia no es el de la política", etc. Y quien escribe, nunca ha sido político ni vicioso en sus peticiones. No es cabezonada, ni tozudez. Es la justicia más clamorosa, más justificada, más razonable y más legítima que los fieles de Extremadura pedimos a la Iglesia: Que Guadalupe y 31 pueblos extremeños que dependen de Toledo, pasen a depender de la tierra de la que son: Extremadura.

Y la petición la formulamos de manera responsable, reflexiva, mesurada, con sentido común y con juicio ponderado y sereno. Y cito todas esas pacientes y moderadas maneras con las que los extremeños planteamos la petición, porque, si no fuera así y en lugar de ser de esta sufrida tierra fuéramos de otros lugares más conflictivos, es seguro que entonces ya nos hubieran hecho caso y lo hubiéramos conseguido a base de utilizar otras formas más extremas que no va con nuestra pacífica manera de ser, que es como los extremeños somos.

Sólo porque somos pacíficos y pacientes se explica que el Arzobispado de Mérida tardaran 874 años en devolvérnoslo, desde 1120 hasta 1994, incluso desobedeciendo una orden papal el arzobispo compostelano Bernardo. Y así sólo se explica que llevemos ya los 789 años pidiendo Guadalupe y los 31 pueblos sin que se nos devuelvan, de 1222 a 2011; actuando la Iglesia en contra de sus propias normas y en clara discriminación y agravio comparativo respecto a otras regiones. Esa paciencia y resignación, a ver en qué otra región se tienen. Y, claro, como siempre hemos sido sumisos y nunca hemos dado ningún problema a la Iglesia, siendo fervientes fieles de ella, pues por eso durante tantos siglos hemos visto heridos nuestros sentimientos religiosos y nuestra dignidad de extremeños. Pero somos como somos, y no queremos cambiar para ser otra cosa, porque entonces dejaríamos de ser extremeños; y queremos seguir siendo pacíficos, pero defensores de lo nuestros.

Por otro lado (lo digo humildemente y con todo respeto), parece que es ya una cabezonería de la Iglesia con tal de no dar su brazo a torcer; es como un empecinamiento, un ordeno y mando, una forma de dejar de estar en sintonía con los fieles y de desoírlos, a sabiendas de su razón. Lo dicen claramente esas desairadas frases de quienes, siendo testigos de Cristo delante de los fieles, deberían dar más ejemplo de espíritu cristiano, caridad, humildad y sensatez. Y no son tiempos de ignorar el clamor general de toda una región, ni de ponerse de espalda a ella con largas cambiadas a un asunto que es perentorio y que ya no puede esperar más; porque de ello puede depender la confianza de los fieles en la Iglesia, su lealtad a la doctrina de la fe y hasta la salvación de sus almas, a lo que siempre deben de ayudar los pastores diocesanos, en vez de poner dificultades.

Es por ello, que voy a exponer, con mi más respetuosa consideración de fiel cristiano hacia la Iglesia, pero en legítima defensa de mi dignidad de católico y de extremeño herida, la tremenda injusticia eclesial que vuelve a cometerse con Extremadura y los extremeños. Y, dado que es un tema de análisis, que no permite desarrollarlo en el corto espacio de un simple artículo de opinión, lo haré en varias entregas espaciadas, según resulte de mi adaptación a las posibilidades del medio de publicación.

Y lo primero a exponer es que los 31 pueblos extremeños pertenecen a Toledo desde que su arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada adquirió en 1222 los derechos sobre ellos, tras haber sido reconquistada la Siberia extremeña en 1218 por Alonso Téllez de Meneses, afincado en Toledo, aunque otros fueron donados, entregados a los templarios, algunos recomprados, etc. Esos 31 lugares son: Guadalupe, Alia-La Calera, Baterno, Bohonal de Ibor, Bohonal de los Montes, Capilla, Carrascalejo, Helechosa de los Montes, Herrera del Duque, Navalvillar de Ibor, Navatrasierra, Peloche, Peñalsordo, Peraleda de San Román, Puebla de Alcocer, Risco, Siruela, Talarrubias, Tamurejo, Valdecaballeros, Valdelacasa de Tajo, Villar del Pedroso, Villarta de los Montes y Zarza Capilla, .Casas de Don Pedro, Castañar de Ibor, Castiblanco, Fuenlabrada de los Montes, Carbayuela, Garbín, Garlitos.

Los arzobispos de Toledo, desde 1206, alcanzaron notable influencia política, económica y social. En los siglos. XVI al XVIII), la jurisdicción diocesana de Toledo incluía no solo el territorio actual, sino también el de las que después serían diócesis de Madrid, Getafe, Alcalá, Ciudad Real y parte de Guadalajara, Albacete, Jaén, Badajoz, Cáceres, Granada y otras. Pero, tras el Concordato con la Santa Sede de 1851, se fueron segregaron de de Toledo las diócesis de Ciudad Real en 1877, Madrid-Alcalá en 1885, etc.Todos esos territorios antes adscritos a Toledo, están ya segregados, con la sola excepción de Guadalupe y los 31 pueblos extremeños. ¿Por qué tanta injusticia y discriminación con Extremadura?

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